El viaje de las casi rutas por Euskadi

Hayedo de Otzarreta

A los pocos días de volver de Asturias, decidimos volver a escaparnos para estrenar nuestro camping gas. Nos decidimos por la otra comunidad vecina: Euskadi.

Curiosamente nuestro viaje por Euskadi comenzó en Burgos. Más en concreto, en el pueblo de Tobera también conocido como el pueblo de las mil cascadas. Adivinad cuál fue la razón de que este sitio fuese nuestra primera parada. Tienen un pequeño recorrido conocido como el Paseo del Molinar para poder disfrutar de las diferentes cascadas y los miradores de Tobera.

Cascada de Tobera
Cascadas de Tobera
Tobera
Héctor el caza-cascadas

Después de dejar que Héctor se deleitase con cascadas y más cascadas dirigimos nuestro camino hacia el Desfiladero del Río Purón, donde nuestra intención era realizar la ruta que recorre dicho desfiladero. Atención, porque esta fue LA PRIMERA CASIRUTA que casi realizamos. ¿Primera? Sí, lamentablemente, luego vinieron más.

La primera casi ruta por Euskadi

Era mediodía y cascaba mucho el sol, y cuando digo mucho, es mucho… al menos para dos norteños poco acostumbrados al clima de secano. La ruta en condiciones normales eran unos 11 kilómetros y lo dejamos en 4 km. No estamos nada orgullosos de haber dejado la ruta a medias, pero de nada vale ya arrepentirse.

Con las mismas nos metimos en el coche con el aire acondicionado, ese mismo aire que nos salvaría de una ola de calor días más tarde, y llegamos a nuestro primer camping: El Camping Angosto. Coincidimos con una amiga, que también va mucho de camping, en dos cosas: el camping es de los mejores en los que hemos estado, pero el terreno para clavar la tienda es regulín. Tuvimos que pedir a los vecinos el mazo para clavar las piquetas. Una hora más tarde compraríamos nosotros el mazo en el Decathlon de Miranda de Ebro, cuando fuimos hasta allí para hacer la compra.

Muy a nuestro pesar, al día siguiente abandonamos este maravilloso camping rumbo el Parque Natural de Gorbeia donde recorrimos el Humedal de Saldropo hasta el Hayedo de Otzarreta. Un lugar de cuento al que esperamos volver algún otoño para hacer fotos más dignas, porque seguro que el otoño lo hace muchísimo más mágico.

Camping Angosto
Vistas desde nuestra parcela al camping
Hayedo Otzarreta
El Hayedo de Otzarreta
Gorbeia
El verdor del Parque Natural del Gorbeia

Como ya os comenté, la organización pre-viaje consta de buscar rutas que nos apetezca hacer y saber donde hay campings durante el recorrido que tenemos pensado. Nos dejamos llevar mucho por lo que vaya surgiendo a nuestro paso y no tenemos reservados ni los campings donde dormiremos (de hecho, muchos no se pueden reservar hasta horas antes de la pernocta). 

Una cosa teníamos clara de este roadtrip, por recomendación, queríamos hacer la Ruta de los Flysch desde Deba hasta Zumaia. El mejor modo de hacerla era pasando la noche en el camping de Zumaia para, a la mañana siguiente, coger el Euskotren hasta Deba y acabar en Zumaia, donde acamparíamos también esa noche.

Camping Zumaia
Campamento base en Zumaia

La segunda casi ruta por Euskadi

Así que lo dicho, acampamos en Zumaia, y a la mañana siguiente cogimos el tren hasta Deva e iniciamos la Ruta de los Flysch: un recorrido lleno de subidas y bajadas. Al menos hasta donde lo recorrimos nosotros, porque aquí tenemos la SEGUNDA CASIRUTA que casi realizamos en nuestro viaje por Euskadi. 

Cuando llevábamos unos 3 kilómetros de los 14 que son, un Héctor pálido me dijo que no podía avanzar más, que le dolía mucho la espalda y le costaba respirar. Cuando le dije que si le llevaba la mochila y me dijo que sí, es cuando me di cuenta de que realmente debía de estar bien jo…

Ruta de los Flysch
Vistas desde la Ruta de los Flysch
Ruta de los Flysch
Una Eva y dos mochilas de vuelta a Zumaia

Por aquel entonces, no llevábamos ni kit de emergencia ni nada. Un ibuprofeno abandonado en la mochila nos salvó para que Héctor pudiese hacer los 3 kilómetros de vuelta a Deba y coger el tren hasta nuestro camping en Zumaia. Para una cosa que llevábamos planeada, no pudimos hacerla… Esa misma tarde, para quitarnos el mono, fuimos a ver el atardecer donde acaba la ruta y ver, al menos, unos pocos flysch.

Atardecer Zumaia
Atardecer en Zumaia
Flysch en Zumaia
Al menos vimos algunos Flysch

Una ola de calor en el Norte

Al día siguiente avisaron de que venía una ola de calor de más de 45 grados en Bilbao. Solo pensar en esa tienda de campaña cociéndose y dormir luego en ese horno, decidimos no llegar hasta el próximo camping hasta que no estuviese anocheciendo para montar la tienda con menos calor.

Fuimos hasta Donosti, parando en Guetaria y Zarautz, conociendo así parte de la costa vasca, y estuvimos pasando las horas más duras en un merendero del monte Igueldo, sin saber todavía dónde dormiríamos. Aunque tiene su nosequé no saber donde dormiremos, en verano es una total desventaja. El único camping en el que nos dijeron que podíamos quedarnos fue casi a la altura de Bilbao, en Sopelana, por lo que se nos partió todo el recorrido y los lugares que nos quedaban en medio por visitar. Otros casi sitios que no vimos y otras casi rutas que no hicimos y teníamos en mente pero, como todo, hay que ver la parte positiva de la vida y pasamos gran parte de la ola de calor metidos en el coche con el aire acondicionado rumbo Sopelana.

Camping Sopelana
Un Héctor dolorido de la espalda
Camping Sopelana
Desde nuestra parcela veíamos el mar

Aunque ambos conocemos Bilbao de sobra, al día siguiente y para finalizar este viaje lleno de casis y de frustraciones decidimos realizar la subida al Pagasarri. Un monte pegado a Bilbao del que se dice que no eres bilbaíno hasta que no lo subes. Y así finalizamos nuestro viaje por Euskadi, proclamándonos bilbaínos desde lo alto del Pagasarri. Aunque tenemos varias deudas pendientes por aquí, así que no tardaremos en volver.

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