Liébana no es solo los Picos de Europa

Banco con vistas a Liébana

Son muchas las ganas de ir de camping que se tienen cuando en marzo, y después de unos cuantos meses sin acampar, empiezan algunos días de sol que además se juntan con las vacaciones de Semana Santa. Uno se motiva y decide que ha llegado el momento de sacar la tienda de campaña al sol, pero aaamigo que esos rayos solares no os engañen porque las noches siguen siendo frías y, sobre todo, cuando uno decide irse a la montaña, en nuestro caso a Liébana.

La primera señal de que ir de camping en marzo no es tan buena idea es que al llamar a los campings de Liébana todos están todavía cerrados, menos uno: Camping San Pelayo, el elegido para esta ocasión.

Senda Mitológica de Monte Hozarco
Monte Hozarco
Mirador de Santa Catalina
Mirador de Santa Catalina

Ese día, antes de llegar al camping, fuimos al Monte Hozarco a realizar la senda mitológica que termina en uno de los miradores más bonitos de Cantabria: el mirador de Santa Catalina. Subiendo poco a poco la montaña te vas encontrando con figuras de la mitología cántabra hasta llegar a una panorámica desde la que se ve parte del Desfiladero de la Hermida custodiado por los Picos de Europa. Muy recomendable tanto para mayores como para pequeños porque tiene mucho encanto para ambos.

Camping San Pelayo
Campamento base
Camping San Pelayo
Vistas desde la parcela

Ir de camping en Liébana

La segunda señal de que ir de camping en marzo no es tan buena idea es que cuando llegamos al camping había muy pocas personas y los únicos que dormíamos en tienda de campaña éramos nosotros… Ojo, íbamos preparados: sacos de invierno, bolsas de agua caliente, ropa térmica y unas cuantas bolsitas de té para calentarnos antes de dormir y estábamos preparados para dormir en la tienda de campaña a 1 grado.

A estas cosas siempre hay que ponerles un poco de drama, y aunque fue una noche un poco larga, más por la incomodidad de dormir con mil capas que por el frío, fue superada y nos preparamos para hacer la ruta Bajo Picos que sale desde Mogrovejo. Nos sonrió la suerte porque durante su trayecto vimos un ciervo y un jabalí. Siempre gusta encontrar animales salvajes en su estado natural, te hace ver que realmente tú estás allí de visita y que es un lugar que respetar porque en él hay mucha vida.

Bajo picos
Animales bajo los picos

Las mejores vistas a los Picos de Europa

Al tercer día de nuestra visita a Liébana salimos desde Potes hasta Porcieda, un pueblo abandonado a 11km de la capital de Liébana. La ruta discurre por una pista, que además, forma parte de la última etapa del Camino Lebaniego y que daba la sensación que estaban adecentando. Antes de llegar a la Ermita de Valmayor nos encontramos con lo que podría ser uno de los bancos con mejores vistas de la zona, del cuál nadie nos había hablado, lo cual fue una sorpresa muy agradable. Aunque no tanta como la del burrito del que nos hicimos de amigos, desde aquí le mandamos un saludo.

Burro en Liébana
Nuestro nuevo mejor amigo
Porcieda
Pueblo abandonado de Porcieda

Después de tres noches frías en tienda de campaña y varias rutas encima, el cansancio ya empezaba a pesarnos y decidimos recoger todos los bártulos e ir tirando de vuelta a nuestra cama calentita y bien que hicimos porque antes de salir de la comarca paramos en Bejes con la intención de realizar una última ruta: Peñas de Bejes, pero entre el tiempo inestable y el cansancio acumulado, cuando llevábamos solo unos metros de sendero, decidimos darnos la vuelta. Una retirada a tiempo siempre es una victoria, y si en el monte no se tiene claro algo, lo mejor es darse la vuelta. Lo que siempre se dice es que la montaña no se va a mover, y estamos esperando la llegada del verano para volver a las Peñas de Bejes y subirlas con las ganas que se merecen.

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