Visitamos los Picos de Europa por la parte de Asturias

Lagos de Covadonga

Esta fue la primera vez que salimos de camping juntos. A uno de nosotros siempre nos han llevado de pequeño y el otro nunca se había planteado si ir de camping era lo suyo. Llenamos el coche con lo básico, la tienda de campaña, un saco para los dos que abriríamos para hacer las veces de manta, un colchón inflable y nuestras mochilas de 40 y 50 litros llenas de un montón de ganas de escaparnos por Asturias.

¿Por qué Asturias? Sinceramente, no lo recordamos. Supongo que está cerca y si algo se puede equiparar a lo que nos gustan los Picos de Europa por la parte de Cantabria, es lo que nos gustan los Picos de Europa por la zona de Asturias. Allí es donde nos dirigíamos y donde se encontraba nuestro camping, en un punto estratégico situado cerca de todas las rutas que pensábamos realizar.

El viaje empezó como empiezan siempre los viajes en el norte: lloviendo. Por suerte, no tenemos nunca muy claro lo que vamos a hacer y vamos organizando según van surgiendo los acontecimientos. La organización pre-viaje se basa en buscar rutas que nos gustaría hacer, saber dónde están los campings y buscar lugares que llamen nuestra atención y podamos visitar de camino a algún lugar.

Llegamos a Asturias

Como he dicho, el viaje empezó con lluvias y nuestra primera intención era parar en el Cobijeru, un espacio natural dentro del municipio de Llanes donde hay una playa de interior, un bufón y una cueva… ¿cómo podía estar eso tan cerca de Cantabria y no haberlo visitado nunca? Pues debido a la lluvia, no pudo ser, aunque os adelanto el spoiler: a la vuelta sí que paramos.

Por si no lo sabéis en el norte pueden hacer las 4 estaciones del año en las 24 horas que tiene el día, y de verdad que esto es un alivio porque nos permitió visitar el Castro de las Gaviotas, un islote con una forma muy peculiar, y parar a comer en la Playa de Cuevas de Mar, una playa increíble, a medio camino entre Ribadesella y Llanes, llena de formaciones rocosas que crean cuevas y túneles. Ambos enclaves son muy recomendables de visitar si tenéis la oportunidad de ir a la costa asturiana.

Castro de las Gaviotas
Castro de las Gaviotas

Llegados a este punto abandonamos la costa y cambiamos el rumbo hacia las montañas hasta el Camping de Covadonga. Allí expandimos los bártulos, que no eran muchos, y malcenamos bastante pronto porque al día siguiente nos esperaba una buena madrugada para subir a los Lagos de Covadonga. Uno de los parajes de Asturias más visitados.

Camping Covadonga
Camping Covadonga

Para quien no lo sepa, el acceso a los Lagos de Covadonga está regulado, la carretera se cerraba esos días a las 8:30 y a partir de esa hora solo se podía subir en los autobuses que preparan para ello. El recuerdo que tengo de esa carretera a esas horas… es una mezcla de emoción y poca seguridad. Se trata de una carretera de montaña con curvas muy cerradas a la que le sumamos: oscuridad, niebla cerradísima y un montón de cabras sentadas en medio de la carretera, ajenas a la suerte que tenían de que nadie las atropellase, porque no se las veía hasta que estabas casi encima de ellas.

Solo puedo decir que el madrugón y la subida merecieron la pena muchísimo. Llegamos a un aparcamiento donde desayunamos metidos en el coche (porque no he mencionado el frío que hacía, pero lo hacía). Mientras desayunábamos, nos mirábamos pensando si podríamos hacer la ruta Entrelagos y verlos por la niebla que había… 

Y de repente, donde antes solo se veían nubes aparecían picos y donde solo se veía gris se tornaba color azul, el azul del Lago Enol. De los mejores amaneceres de nuestra vida, sin duda.

Niebla en Lagos de Covadonga
Niebla en los Lagos de Covadonga
Lagos de Covadonga
Héctor sacando fotos

Al final, nos hizo un día estupendo y disfrutamos mucho de esa parte de los Picos de Europa donde hicimos la sencilla ruta entre los lagos y visitamos Covadonga. Como apunte debajo de la Santa Cueva de Covadonga hay más cascadas, por si sois también fans. El día terminó visitando otros lugares de Asturias que nos pillaban cerca como Arriondas, el mirador del Fito y vuelta para el camping, a malcenar de nuevo.

Al día siguiente nos fuimos hasta un pueblo llamado La Molina (Asturias) donde hicimos la ruta del Desfiladero del Río Casaño, el hermano pequeño del Cares. Si algo recuerdo de esa ruta es que jugábamos a ver quien salía de allí con menos ortigazos de lo cerrados que estaban algunos tramos. Después pasamos a jugar a ver quién de los dos salía de allí sin caerse porque la parte final se hace entera por las piedras superresbaladizas del río. Al final, nos libramos de la caída, pero no de los ortigazos. ¡Por cierto! Nos prometieron que en esa ruta se veían nutrias y como no apareció ninguna fuimos a ahogar nuestras penas a Cangas de Onís. Después, una vez más fuimos a malcenar al camping… como echábamos de menos la comida caliente.

Desfiladero del rio casaño 2
Parte de la senda llena de ortigas
Desfiladero del rio casaño
Eva mirando el Río Casaño

La Olla más famosa de Asturias

El día siguiente era el día de retorno y lo exprimimos al máximo. Primero fuimos a un lugar llamado Olla de San Vicente del que nosotros nunca habíamos oído hablar, pero el resto del planeta sí porque aquello era una romería, y recordemos que estamos en tiempos pandemiales. Esta olla natural formada por el río Dobra es muy famosa por el color del agua y por ser una piscina natural en la que las familias van en verano a darse un chapuzón. Hicimos el check de visto y escapamos de allí de vuelta hacia la costa.

Olla de San Vicente
Aglomeraciones en el recorrido a la Olla de San Vicente
Olla de San Vicente
La famosa Olla de San Vicente

Ya he dicho que echábamos mucho de menos la comida caliente y uno no puede irse de Asturias sin comer un buen cachopo. Doy las gracias a una gran amiga por recomendarme este sitio al que le hago publicidad gratuita gustosamente… aunque antes de ir a comer hicimos una parada en La Cuevona, un túnel o gruta por el que la carretera pasa por medio. Recomiendan el uso de los chalecos cuando vayáis andando por dentro, porque tiene muy poca iluminación y como he dicho, la carretera va por dentro.

La Cuevona
Eva preparada para la obra
La Cuevona
La Cuevona por dentro

Ahora sí, en la Sidrería Muros (Nueva) disfrutamos mucho del cachopo, pero de lo que realmente nos acordamos es del chorizo a la sidra que también nos metimos entre pecho y espalda. Si vais haceros el favor de pedirlo porque se deshacía solo en la boca.

Cachopo asturiano
Cachopo con queso típico de la zona
Chorizo a la sidra
El chorizo a la sidra con el que seguimos soñando

El viaje ya se acababa pero, como ya os vaticiné, hubo una última parada que teníamos pendiente debido al intento frustrado por la lluvia días antes: El Cobijeru. ¡Menudo monumento natural tienen escondido los asturianos! En pocos metros cuadrados hay un montón de cosas que mirar y observar, os adelanto que os llevéis unos frontales en la mochila.

Cueva del Cobijeru
La Cueva del Cobijeru con salida al mar
Arco del Cobijeru
Arco de roca en el Cobijeru

Finalmente, el viaje llegó a su fin, sin antes parar a comprar un camping-gas para nuestra próxima escapada. No volveríamos a estar sin el colacao calentito de las mañanas.

Si te ha gustado el contenido puedes compartirlo:

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on linkedin

Una respuesta

Deja un comentario